Mundo

Toluca se tiñe de violeta: el 8M más multitudinario marca un hito histórico

Toluca se tiñe de violeta: el 8M más multitudinario marca un hito histórico
  • Publishedmarzo 10, 2026

La mañana del 8 de marzo se tiñó de morado, verde y consignas en las calles de la ciudad, donde miles de mujeres alzaron la voz para exigir justicia, seguridad y un alto a la violencia de género. Desde puntos emblemáticos como el Parque Simón Bolívar —ahora rebautizado como Parque Palestina—, el Parque Vicente Guerrero y la Alameda Central, los contingentes comenzaron a fluir hacia el corazón de la capital, donde el clamor feminista resonó con fuerza entre cánticos, gritos y pancartas que reflejaban el hartazgo y la urgencia de un cambio.

“¡No que no, sí que sí, ya volvimos a salir!”, coreaban las manifestantes, mientras otras recordaban con dolor que la violencia contra las mujeres ocurre “en la cara de la gente”. “¡Señor, señora, no sea indiferente!”, gritaban, interpelando a quienes aún minimizan la gravedad de los feminicidios y las agresiones. “¡Justicia, justicia!” y “¡Ni una más, ni una asesinada más!” se convirtieron en lemas que unificaron a las participantes, muchas de ellas con los nombres de víctimas bordados en sus prendas o escritos en carteles, como un recordatorio de que cada caso sigue impune.

El recorrido, que avanzó por calles como Nicolás Bravo y Lerdo de Tejada, no estuvo exento de tensiones. Algunas manifestantes expresaron su indignación con acciones directas: pintas en comercios, vidrios rotos en un restaurante de comida rápida y el derribo de vallas metálicas que protegían el Palacio de Gobierno. En momentos puntuales, hubo roces con elementos policiales, aunque la mayoría de los enfrentamientos fueron breves. Las autoridades, anticipando una movilización masiva, habían blindado edificios históricos y sedes de los tres poderes con barreras metálicas, una medida que, lejos de disuadir, pareció avivar el descontento de quienes exigen respuestas concretas.

Para garantizar el orden, se desplegaron cerca de 1,700 efectivos estatales, 68 unidades móviles y 31 autobuses en puntos estratégicos: el Palacio de Gobierno, el Parque de la Ciencia Fundadores, el Planetario, la Cámara de Diputados, el Poder Judicial y el Teatro Morelos. El operativo buscaba equilibrar el derecho a la protesta con la preservación de la paz social, aunque la presencia policial también generó debates sobre el uso excesivo de la fuerza en manifestaciones anteriores.

Más allá de los incidentes, lo que quedó claro fue la determinación de las mujeres para visibilizar las desigualdades que persisten en todos los ámbitos. Desde la violencia doméstica hasta la impunidad en los feminicidios, pasando por la brecha salarial y la falta de acceso a la justicia, las demandas abarcaron un espectro amplio pero unificado por una misma exigencia: que el Estado cumpla su deber de proteger. Las mantas y los gritos no eran solo un reclamo, sino un llamado a la sociedad para que deje de normalizar la violencia y asuma su responsabilidad en la construcción de un futuro más seguro.

Mientras el sol caía sobre la ciudad, las participantes se dispersaban con la certeza de que, aunque el camino es largo, cada paso en las calles es un recordatorio de que la lucha feminista no se detendrá. Porque, como decían algunas pancartas, “no pedimos permiso para existir, exigimos justicia para vivir”.

Written By
Esencia Democratica

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *